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XVIII. ÚLTIMOS AVANCES EN
EL TRATAMIENTO DE LA OBESIDAD
El tratamiento farmacológico siempre debe usarse
como tratamiento coadyuvante a una dieta hipocalórica
y no como tratamiento aislado a la obesidad, y debe acompañarse
de un incremento en la actividad física y de cambios
en los hábitos alimentarios y de conducta. Los Consensos
más imporantes sobre tratamiento de la obesidad en
adultos aceptan la administración de fármacos
cuando el IMC sea superior a 27 y se acompañe de
factores de riesgo importantes, o a partir de un IMC de
30. Se consideran factores de riesgo importante la dislipemia,
la diabetes tipo 2, la enfermedad coronaria, la hipertensión
arterial y la apnea del sueño.
En los últimos 5 años, las distintas líneas
de investigación abiertas sobre la obesidad han ido
produciendo noticias favorables sobre la etiopatogenia y
el tratamiento del exceso de peso. El resultado de muchos
años de investigación se ha visto recompensado
con la aparición de dos fármacos para tratar
la obesidad: orlistat (Xenical®) y sibutramina (Reductil®).
El orlistat inició sus primeras andaduras en los
años setenta en Canyamel, un municipio de la isla
de Mallorca. En aquella época, entre los trabajadores
del laboratorio farmacéutico Roche se había
extendido la costumbre de recoger un poco de arena de donde
fuesen a pasar las vacaciones. Y así fue como el
ingeniero Peter Graf, que pasaba sus vacaciones en Canyamel,
recogió una bolsita de arena que entregó al
laboratorio de Roche en Basilea. El azar quiso que de aquella
muestra se aislara un hongo (Streptomyces toxytricini) que
después de muchos años de investigación
acabó convirtiéndose en el orlistat.
El principal componente de la grasa que ingerimos es en
forma de triglicéridos que, a su vez, están
compuestos de una molécula de glicerol y tres ácidos
grasos. La hidrólisis se produce en el duodeno y
en el yeyuno por medio de las sales biliares y de las lipasas
gástricas y pancreáticas. Las sales biliares
emulsionan las grasas y posteriormente actúan las
lipasas formando micelas y éstas ya son absorbidas
por el intestino (enterocito). Cuando la molécula
ya está dentro del enterocito se unen a las proteínas
y éstas ya pueden circular por el sistema linfático
y de éste a la sangre. Los ácidos grasos de
cadena corta pasan de los enterocitos directamente a la
circulación portal y se transportan en sangre unidos
a la albúmina.
El orlistat es un derivado semisintético de la lipstatina
y es un inhibidor potente y selectivo de la lipasa, con
poca o nula actividad frente a la tripsina, quimiotripsina,
amilasa y fosfolípidos. El mecanismo de acción
por el cual se produce la inhibición enzimática
es a través de un enlace covalente con el sitio activo
de la serina de las lipasas gástrica y pancreática.
Esta reacción se produce en el lumen del estómago
y del intestino delgado. Una vez inactivada, la enzima no
puede hidrolizar la grasa ingerida, dando como resultado
la eliminación de la misma por las heces.
El orlistat hace que aproximadamente el 30-32% de las grasas
de la dieta no se absorban y se eliminen sin sufrir transformación
alguna. La dosis efectiva es de 120 mg con cada comida,
que suele traducirse en tres tomas al día: desayuno,
comida y cena.
En los trabajos realizados sobre el contenido de fibra
de la dieta y la administración de orlistat y su
influencia sobre la excreción de grasa por las heces
se ha podido demostrar que la cantidad de fibra influye
en la efectividad del tratamiento.
La administración de orlistat puede efectuarse desde
antes de iniciar la comida hasta una o 2 h después
del final de la misma. El grado de absorción sistémica
es mínimo y las concentraciones plasmáticas
a las 8 h de la ingesta no son detectables en la práctica
totalidad de los pacientes. La vía principal de eliminación
es fecal, y la renal es del 2%.
El orlistat está contraindicado en casos de síndromes
de malabsorción crónicos, colestasis, lactancia,
embarazo y cuando exista una hipersensibilidad al principio
activo o a los componentes de la cápsula.
El orlistat sólo es efectivo si en la ingesta hay
grasas, por consiguiente (dado que no sería efectivo),
se recomienda que si la comida está exenta de grasas
no se administre el tratamiento.
El tratamiento con orlistat debe acompañarse de
una dieta hipoenergética y equilibrada que contenga
aproximadamente un 30% de las calorías en forma de
grasa.
En los estudios realizados no se han encontrado interacciones
entre el orlistat con la digoxina, atenolol, furosemida
fenitoína, anticonceptivos orales y nifedipino. Cuando
se utilicen anticoagulantes se recomienda monitorizar los
valores del índice internacional normalizado (INR).
No se recomienda administrar orlistat con pravastatina,
ya que aquél aumenta la concentración plasmática
de ésta, incrementando el riesgo de efectos adversos
de la pravastatina. Hasta el momento no se han realizado
estudios sobre las interacciones del orlistat con fibratos,
acarbosa, biguanidas o anorexígenos, por lo que no
se aconseja su administración conjunta.
Durante el tratamiento con orlistat se han comprobado pequeños
descensos de las vitaminas liposolubles respecto al placebo,
pero dentro de los límites de referencia. En pocos
casos ha sido necesaria la suplementación vitamínica,
que en caso necesario debe administrarse 2 h después
del orlistat.
Los efectos adversos son principalmente de origen gastrointestinal.
Efectos adversos de origen gastrointestinal producidos
por orlistat:
Aumento de las defecaciones: 31,3%.
Heces blandas: 25%.
Heces oleosas: 20,8%.
Manchas oleosas: 10,3%.
Urgencia fecal: 6,3%.
Incontinencia fecal: 6,3%.
Flatulencias: 4,2%.
Flatulencias con descarga fecal: 4,2%.
Hemorroides: 2,1%.
Gastritis: 2,1%.
La glucemia, la insulina y el colesterol total y sus fracciones
disminuyen de forma más importante en los grupos
tratados con orlistat que en los tratados con placebo.
La sibutramina es un fármaco que actúa inhibiendo
la recaptación de serotonina y de noradrenalina,
lo que da como resultado final la disminución del
apetito.
Su fórmula química es clorhidrato de sibutramina
monohidrato. Se administra por vía oral y produce
una disminución de la ingesta, aumentando la saciedad,
y también estimula la termogénesis. Este efecto
termogénico está relacionado con la estimulación
de la actividad simpática aferente en el tejido adiposo
marrón a través de b3-adrenoceptores. En humanos,
el efecto termogénico de la sibutramina se ha estudiado
mediante calorimetría indirecta antes y después
de 6 h de la administración del fármaco, observándose
un incremento de la energía basal en personas tratadas
con sibutramina en comparación con los que recibieron
placebo.
La sibutramina se metaboliza en el hígado y se elimina
por la orina. La dosis efectiva se sitúa entre 10
y 15 mg.
Tras el tratamiento con sibutramina se observa una reducción
del índice cintura-cadera y, sobre todo, del perímetro
de la cintura. También descienden el colesterol total,
el colesterol LDL, el ácido úrico y los triglicéridos,
y aumenta el colesterol HDL. En pacientes con diabetes mellitus
tipo 2, la sibutramina induce pérdida de peso y mejora
el control de la glicemia.
Los efectos secundarios son escasos; se han descrito sequedad
de las mucosas, cefalea, estreñimiento, insomnio,
taquicardia, hipertensión, alteración del
gusto, irritabilidad y excitación, que suelen desaparecer
al cesar el tratamiento.
Existen estudios que recomiendan el uso de sibutramina
durante periodos largos de tiempo, como un año. No
obstante, son necesarios más estudios para poder
confirmar este aspecto.
La sibutramina está contraindicada en pacientes
con hipersensibilidad al clorhidrato de sibutramina monohidrato
o a alguno de los otros componentes del medicamento; también
si la obesidad está causada por disfunción
orgánica; si el paciente tiene antecedentes de trastornos
de la conducta alimentaria como anorexia nerviosa o bulimia
nerviosa o los presenta en el momento del tratamiento; si
padece una enfermedad mental; en pacientes con síndrome
de Gilles de la Tourette; si en las últimas 2 semanas
se han tomado inhibidores de la monoamino oxidasa (IMAO),
fármacos antidepresivos o antipsicóticos o
fármacos para el tratamiento de los trastornos del
sueño o para reducir peso; con antecedentes de enfermedad
coronaria, arritmias, insuficiencia cardíaca congestiva,
arteriopatía oclusiva, accidente isquémico;
pacientes con hipertensión arterial mal controlada;
insuficiencia renal y hepática; hiperplasia prostática
benigna; feocromocitoma; glaucoma de ángulo cerrado;
en personas que abusan de drogas, medicamentos o alcohol;
en mujeres que están embarazadas o cuando estén
lactando, y en accidentes cerebrovasculares.
No se ha encontrado ninguna relación entre la administración
de sibutramina y las alteraciones de las válvulas
cardíacas.
También debe utilizarse con precaución en
pacientes con crisis epilépticas.
No existen estudios sobre los efectos de la sibutramina
en el embarazo, por lo que en mujeres en edad fértil
se aconseja el uso de medidas anticonceptivas efectivas.
La sibutramina no altera la eficacia de los anticonceptivos
orales.
Otro hecho a destacar es que se debe tener precaución
al administrar sibutramina junto a fármacos que prolongan
el intervalo QT. Estos medicamentos son astemizol o terfenadina;
antiarrítmicos como amiodarona, quinidina, flecainida,
mexiletina, propafenoma y sotalol; pimozida, sertindol,
y antidepresivos tricíclicos.
No debe administrarse junto agentes descongestivos del
tipo de fenilpropanolamina, efedrina, etc.
El ketoconazol, la eritromicina, la troleandomicina y la
ciclosporina pueden producir la inhibición del metabolismo
de la sibutramina.
Puede producirse una aceleración del metabolismo
de la sibutramina cuando se administra junto a rifampicina,
antibióticos macrólidos, fenitoína,
carbamacepina, fenobarbital o dexametasona.
La utilización simultánea de varios fármacos
serotoninérgicos puede dar lugar a interacciones
importantes. Esto sucede con la utilización simultánea
de fármacos antidepresivos inhibidores selectivos
de la recaptación de serotonina junto con algunos
fármacos para el tratamiento de las cefaleas como
sumatriptán y dihidroergotamina, o bien analgésicos
potentes como pentazocina, petidina o fentanilo.
La sibutramina debe tomarse por la mañana, la cápsula
entera sin masticar, con bastante cantidad de líquido.
Otros fármacos como la fluoxetina, sertralina y
fluvoxamina actúan inhibiendo de forma selectiva
la recaptación de serotonina. Su principal indicación
terapéutica se encuentra en el ámbito de las
depresiones, pero también se ha comprobado que son
eficaces en algunos pacientes obesos, ya que pueden disminuir
el apetito. En los trastornos del comportamiento alimentario
como la bulimia también son eficaces, pero a dosis
altas.
La liberación del excedente de energía, a
través de fármacos termogénicos, puede
que sea un tratamiento efectivo en el futuro, pero los trabajos
desarrollados hasta el momento en humanos no han obtenido
resultados satisfactorios. Dentro de este grupo se encuentran
la efedrina, la cafeína y los agonistas b3-adrenérgicos.
La efedrina es un fármaco simpaticomimético
utilizado como broncodilatador para el tratamiento del asma
y que aumenta el gasto calórico a través de
la estimulación del sistema nervioso autónomo.
La efedrina estimula los adrenoceptores alfa y beta. Los
efectos secundarios que puede producir son: arritmias, hipertensión
arterial, taquicardia, nerviosismo e insomnio. También
se ha experimentado la asociación de cafeína
y efedrina, ya que la primera potencia los efectos termogénicos
de la segunda. Los resultados obtenidos no han sido satisfactorios,
por lo que su uso ha sido prácticamente abandonado.
El papel que desarrollan losb3-adrenoceptoresen humanos
no se conoce extensamente, pero se sabe que regulan la termogénesis
en la grasa parda y la lipólisis de la grasa visceral,
aunque su eficacia ha sido cuestionada. En los estudios
realizados los afectos secundarios cardíacos y bronquiales
han aconsejado seguir investigando hasta que se encuentren
agonistas selectivos.
Otro grupo de fármacos es el de los moduladores
hormonales del metabolismo. Entre éstos destacan
la hormona del crecimiento (HC), la hormona tiroidea (HT)
y la metformina. Los pacientes tratados con HC presentan
un incremento de la masa muscular y una disminución
de la masa grasa. A largo plazo, los pacientes tratados
con HC pueden desarrollar acromegalia y diabetes. La HT
estimula el metabolismo y aumenta la energía gastada.
Los efectos secundarios son tirotoxicosis, disminución
de la masa muscular o aumento de la excreción de
calcio por la orina, entre otros. Está fuera de toda
lógica utilizar la HT para el tratamiento de la obesidad,
por lo que sólo debe usarse en los cuadros de hipotiroidismo.
La metformina es un antidiabético oral (ADO) perteneciente
al grupo de la biguanidas que ha sido sugerido como tratamiento
de elección en los diabéticos obesos que sean
subsidiarios de recibir tratamiento con ADO. Entre sus efectos
se encuentra la mejora en la resistencia a la insulina,
con lo que disminuye la insulinemia y, dado que la insulina
es una hormona que favorece el aumento de peso, puede ayudar
a la pérdida del mismo. Además, disminuye
la gluconeogénesis y la absorción intestinal
de glucosa. Se han realizado estudios en humanos en los
que se ha encontrado un efecto anorexígeno en la
metformina. En ratas, el efecto anorexígeno de la
metformina se asocia con un descenso del neuropéptido
Y (NPY) en los núcleos paraventricular y arcuato.
También se han ensayado tratamientos con bromocriptina,
naloxona, NPY, colecistocinina (CCK) y cimetidina. La bromocriptina
es un agonista dopaminérgico, que disminuye el apetito
mediante la inhibición del hipotálamo lateral.
Además de producir disminución de peso, mejora
la tolerancia a la glucosa en los obesos. La naloxona es
un antagonista de los opiáceos que también
produce una disminución aguda de la ingesta. Sin
embargo, en varios estudios no se obtuvieron disminuciones
de peso significativas. El NPY es un potente estimulador
de la ingesta, que actúa en el hipotálamo
estimulando la misma y reduciendo el gasto energético
por inhibición de la inervación simpática
del tejido adiposo pardo. En pacientes caquécticos,
el NPY se encuentra disminuido, parece ser que por efecto
de las citocinas; sin embargo, en la anorexia nerviosa,
las concentraciones de NPY en el líquido cefalorraquídeo
(LCR) son altas. Los glucocorticoides estimulan la síntesis
del NPY, mientras que se cree que la insulina y la leptina
inhiben la formación del NPY. No se ha encontrado
una correlación entre el IMC y los valores del NPY
en el LCR. Algunos ADO, como el troglitazone, disminuyen
el NPY, pero parece que el efecto se produce porque disminuye
la resistencia a la insulina, ya que prácticamente
no afecta al apetito ni al peso. La ingesta de alimentos
provoca la secreción intestinal de CCK; este neuropéptido
se une a los receptores de la CCK, que se encuentran en
el píloro gástrico, y desde allí (a
través del nervio vago) estimula el centro de la
saciedad (hipotálamo medial). Por ahora sólo
se puede administrar por vía parenteral, con el inconveniente
añadido que tiene una vida media muy corta. El mecanismo
de acción por el cual la cimetidina (agonista de
los receptores H2) disminuye el apetito se desconoce, aunque
se especula con que el mediador que actúa sobre el
centro de la saciedad podría ser, en este caso, la
CCK.
En fases anteriores se encuentran distintas líneas
de investigación. Entre éstas destaca la diseñada
y desarrollada en el Departamento de Bioquímica y
Biología Molecular de la Facultad de Biología
de la Universidad de Barcelona. La sustancia con la que
investigan es el oleato de estrona. Esta molécula
se produce en la célula grasa y parece actuar sobre
el hipotálamo, disminuyendo el apetito y manteniendo
la termogénesis. El oleato de estrona provoca en
las ratas una disminución del apetito y del peso
corporal a expensas, sobre todo, del tejido adiposo. Todos
los datos obtenidos hasta el momento han sido experimentados
en estos animales.
La leptina es una hormona sintetizada exclusivamente en
el adipocito maduro. Se sabe que el receptor se encuentra
en el hipotálamo y que en personas obesas sus valores
están aumentados. Los estudios realizados sobre algunas
cepas de ratones han sido muy esperanzadores, pero por el
momento no se ha confirmado en seres humanos.
Las proteínas desacopladoras (UCP) han abierto una
nueva perspectiva en la ciencia de la obesidad y, en concreto,
en la transformación de los nutrientes en calor (termogénesis).
La primera en ser descrita ha sido la UCP, que sólo
se encuentra en el tejido adiposo marrón, y que se
sabe que desempeña un papel importante en el balance
energético de los roedores. Posteriormente se ha
identificado la UCP-2que, a diferencia de la UCP, se ha
localizado, además de en el tejido adiposo marrón,
en el tejido adiposo blanco, músculo esquelético,
riñón, corazón y otros órganos.
La UCP-3 se expresa básicamente en el tejido muscular.
Los estudios realizados hasta el momento se dirigen a responsabilizar
a las UCP como reguladoras de la formación de calor
(termogénesis). Si en estudios posteriores esta hipótesis
se confirma en seres humanos podríamos afirmar que
estas proteínas son las responsables de "quemar"
las calorías que nos sobran.
Fuente: Seedo.es
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