LA
ALIMENTACIÓN DEL DEABÉTICO
Hay muchos tipos de diabetes, desde la común, generalmente
producida por un desorden dietético, hasta la de
origen genético, por lo cual varían los tratamientos
que se aplican. Pero el trastorno que caracteriza a los
diabéticos está producido, en todos los casos,
porque el páncreas no secreta suficiente insulina,
la hormona encargada del recambio orgánico de la
glucosa, o porque la insulina es neutralizada por otra sustancia,
la insulinasa.
En el tratamiento de la diabetes, la medicina tradicional
añade al régimen alimentario, que es ineludible
en todos los casos, el aporte de la insulina de la que carece
el enfermo, mientras que el enfoque de la medicina naturista
se centra más en lograr la rehabilitación
de la función pancreática - la secreción
natural de insulina- mediante la ingestión de alimentos
que, poco a poco, permitan reducir las dosis de insulina
o de hipoglucemiantes orales hasta suprimirlos totalmente.
La diabetes que con mayor frecuencia responde al tratamiento
dietético naturista es la común, también
denominada diabetes mellitus o sacarina.
La ingestión de alimentos crudos conduce a una reducción
de la necesidad de insulina.
Como las heridas cutáneas suelen cicatrizar con
más lentitud en los deabéticos, son esenciales
paara ellos las medidas de asepsia. La diabetes tiene, como
síntomas principales, un elevado contenido de azúcar
en la orina y en la sangre, excesiva emisión de orina,
sed intensa, hambre acusada, adelgazamiento progresivo,
aún con una ingestión exagerada de alimentos,
debilidad corporal, acidosis y afecciones cutáneas,
como eccema y forúnculos.
TRATAMIENTO NATURISTA
Según las experiencias registradas, una dieta muy
abundante en fibras -con un contenido de hasta el 75% de
hidratos de carbono cuya asimilación no sea dificultosa-
y la absoluta ausencia de azúcar blanco, pan y harinas,
ha permitido un mejor control de la diabetes y una reducción
de las dosis de insulina que requieren los pacientes. Igual
efecto beneficioso ha producido la ingestión de vitamina
E y de las vitaminas del grupo B, en particular la B2, por
lo cual es aconsejable la ingestión de alimentos
que las contengan, como por ejemplo, las coles.
Asimismo se ha comprobado que las células se ven
favorecidas para asimilar la glucosa con mayor facilidad
cuando se consumen levadura de cerveza, cereales integrales,
germen de trigo, cebollas, verduras de hojas verdes, frutas
y miel, aunque esta última con moderación,
puesto que, además de fructosa, también contiene
glucosa.
LA DIETA CRUDA
Los alimentos frescos y crudos son muy beneficiosos para
la recuperación y la regeneración de las células,
con la consiguiente revitalización del organismo;
para mejorar la flora intestinal, que producirá un
mejor aprovechamiento de los alimentos; para recuperar las
condiciones vitales y permitir la restauración de
los sistemas reguladores internos; y para combatir la acidosis.
Dado que la acidosis es una de las características
de la diabetes, la dieta aconseja evitar el consumo de aquellos
alimentos que, por su naturaleza, son acidificantes de la
sangre, como las carnes, los embutidos, los pescados y los
mariscos, los quesos fuertes, los azúcares y los
productos refinados. Por otra parte, está permitida
la ingestión moderada de uvas, plátanos, frutos
secos y pastas blancas refinadas, porque tienen una concentración
alta de glucosa. En el caso de comprobarse la presencia
de acetona en la sangre, es decir, de acetonemia, se debe
suprimir el consumo de frutos ácidos. Asimismo, cuando
la glucemia alcanza cifras peligrosas, para reducirla se
prescribe la ingestión de hipoglucemiantes elaborados
a partir de plantas que gozan de todas estas propiedades.
MODELO DE DIETA
Esta es la composición de una dieta que podría
tomar un diabético en un día:
Al levantarse: Zumo de naranja o de limón.
Desayuno:Fruta fresca con copos de un cereal
Almuerzo: Gran ensalada cruda, con muchas hojas verdes,
tomates,
zanahorias, rábanos y cebolla, como primer plato;
hortalizas rehogadas o
cocidas, como segundo; una manzana y yogur natural o cuajada,
como postre.
Cena: Ensalada cruda con nueces, avellanas o almendras,
como primer
plato; sémola de cereales integrales, como segundo.
|