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Dieta vegetariana
La dieta vegetariana es una dieta sin carne, ni ninguno
de sus derivados, a veces también se rehúsa
el pescado. Es una opción que, si bien aparentemente
no es recomendable puesto que el ser humano es omnívoro
por naturaleza, se puede llegar a realizar correctamente.
Prueba de ello es que es un estilo de vida con siglos de
tradición que prueban su viabilidad (aunque en sus
orígenes pitagóricos la recomendación
de la alimentación sin carne incluía algunas
carnes). A pesar de ello, debe ser una opción de
libre elección pero tampoco llegaremos desde aquí
a recomendarla puesto que se aleja de lo que consideramos
dieta equilibrada. Si además no contiene ningún
derivado animal, como la leche, entonces será realmente
complicado mantener la salud. Las limitaciones de la dieta
vegetariana se deben a la inferior calidad nutritiva de
las proteínas vegetales y en muchas ocasiones la
carencia de vitamina B12. Existen diferentes variedades:
Dieta vegetariana "parcial"
La dieta vegetariana parcial excluye de la dieta la carne
y / o el pescado posiblemente por motivos escrupulosos o
de conciencia. Es una dieta fácil de llevar a cabo
si el resto de alimentos se mantiene. Lo más complicado
en este tipo de dietas es no excederse en el uso de grasas
o aceites para la elaboración de los platos, pues
será la forma más rápida de conseguir
las calorías diarias necesarias. Es decir, en una
dieta vegetariana necesitas comer volúmenes de comida
realmente grandes y puedes caer en el error de usar excesiva
cantidad de grasas como forma para saciarte pronto.
¿Cómo llevar a cabo una dieta alternativa
correctamente? Construcción de menús
Para llevar a cabo una dieta alternativa correctamente,
debes saber cuales son los aminoácidos limitantes
de los alimentos vegetales
En los cereales: la lisina
En las legumbres: la metionina
En el maíz: el triptófano y la lisina
En los frutos secos: la metionina y la lisina
Buscarás la complementación proteica que se
lleva a cabo entre 2 alimentos con distintos aminoácidos
limitantes:
Cereales con huevos, queso, leche o pescado.
Cereales con legumbres: es la mejor opción si no
hay fuente de proteína animal.
Cereales también con verduras o frutos secos.
Legumbres con frutos secos, cereales en grano, cereales
transformados.
Ejemplos de buena complementación proteica:
Trigo con huevos y leche
Judías secas con queso
Arroz con lentejas
Maíz con judías secas
Construiremos 3 menús generales alternativos en según
el grado de amplitud de la dieta, adáptalos a tus
gustos y costumbres:
Dieta lactovegetariana
Cereales combinados con legumbres
Verdura cocida en el primer plato o como acompañamiento
Leche o derivado lácteo
Verdura cruda (ensalada) o fruta fresca
Fruta fresca o cocida
Dieta ovolactovegetariana
Cereales, productos lácteos y huevos (o pescado)
Verdura cocida en el primer plato o como acompañamiento
Leche o derivado lácteo si no se ha incluido en el
primer plato
Verdura cruda (ensalada) o fruta fresca
Fruta fresca o cocida
Otra opción es la siguiente:
Legumbres, productos lácteos y huevos (o pescado)
Verdura cocida en el primer plato o como acompañamiento
Leche o derivado lácteo si no se ha incluido en el
primer plato
Verdura cruda (ensalada) o fruta fresca
Fruta fresca o cocida
Dieta ovovegetariana
Es una dieta ovolactovegetariana en la que no participan
los alimentos lácteos.
Dietas vegetarianas estrictas
Cerealistas: la dieta está restringida a verduras
y cereales
Frutívoras: fruta y verdura en exclusiva en la dieta
Crudívoras: comer solamente a base de productos crudos
Las dietas vegetarianas estrictas y las más amplias
mal aprendidas provocan enfermedades y trastornos metabólicos
que pueden tardar en aparecer hasta 10 años desde
el inicio de la dieta:
déficit de vitamina C (en el caso de los cerealistas),
déficit de hierro (por exceso de fibra),
déficit de vitamina B12 (por falta de productos de
origen animal) y
déficit de calcio (si se excluyen los alimentos lácteos
y por exceso de fibra).
Regímenes macrobióticos
Los regímenes macrobióticos buscan el equilibrio
entre el Yin (fuerza suave, alcalina o femenina) y el Yang
(resistencia, ácida o masculina). Para conseguir
la armonía deseable según la filosofía
del budismo Zen, se debe ingerir en una proporción
de 5 a 1 a favor del Yan. Llevada a cabo en su séptima
y última etapa es una dieta absolutamente deficitaria
pues se comen solamente cereales limitándose incluso
el agua.
Dietas disociadas
Las dietas disociadas se basan fundamentalmente en realizar
la comidas de forma que no se mezclen los nutrientes, básicamente
las grasas y las proteínas o los hidratos de carbono
y alimentos ácidos. Es un tipo de dieta imposible
de realizar pues los alimentos están compuestos por
diversos nutrientes, sólo la grasa está compuesta
únicamente por grasa, el resto son mezclas como por
ejemplo los cereales, son hidratos de carbono fundamentalmente
pero tienen también una gran cantidad de proteínas,
la carne es fundamentalmente proteica pero también
contiene carbohidratos en su composición.
Justifican el fundamento de esta dieta en la capacidad
del aparato digestivo o de sus fermentos para absorver o
no determinados productos sin tener en cuenta que, independientemente
del medio ácido o básico en el que se produzcan,
el intestino tiene la capacidad para digerir cualquier alimento
pues tiene enzimas en exceso. Algunas se basan en hacer
creer que las proteínas y los hidratos de carbono
no pueden ser digeridos y asimilados cuando se encuetran
juntos en la misma comida porque las proteínas necesitan
para su digestión un medio ácido mientras
que los hidratos de carbono necesitan un medio básico,
es un principio absurdo pues los enzimas digestivos son
altamente selectivos (específicos).
Son unas dietas totalmente desequilibradas que basan su
eficacia en el adelgazamiento por el aburrimiento y el asco
por la comida. Es decir se come menos porque es imposible
ingerir las calorías necesarias con un solo plato
repleto de un solo alimento o comiendo cada día de
la semana un alimento distinto, resulta desagradable. El
resultado es una dieta rica en proteinas y grasas y pobre
en hidratos de carbono, son por lo tanto dietas cetogénicas
(producen cetona). Las dietas cetogénicas son bajas
en hidratos de carbono, se elimina peso porque se pierden
proteínas y agua, pero la pérdida de grasa
es la misma que con una dieta convencional. El desequilibrio
metabólico y nutricional que se produce en el organismo
es claramente perjudicial y por ello son dietas potencialmente
peligrosas cuando se aplican a grupos vulnerables.
La comida debe de disfrutarse y una dieta, aunque sea restrictiva
en calorías, no tiene que ser monótona ni
desagradable pues una vez conseguido el objetivo de perder
peso, hay que seguir viviendo y comiendo.
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