Este
es el punto más conflictivo, ya que la mayoría
de gente que ha perdido bastante peso, al cabo del tiempo
vuelve a recuperar casi todo lo perdido.
Investigadores del CNH (Centro de Nutrición Humana)
de Colorado, EE.UU, hicieron un estudio con personas que
habían perdido unos 30 kilos de peso bajo una dieta,
entre ellos había un grupo que había vuelto
a engordar y otros que se mantenían en el peso.
La diferencia entre ambos grupos consistía en que
las personas que no habían vuelto a engordar, practicaban
una hora diaria de ejercicio, sin necesidad de mantener
una dieta estricta.
Esta
dieta surgió a principios de los años setenta, cuando las
filosofías hippies y rebeldes estaban en boga, y el mundo
había vuelto su mirada a Oriente
La base primordial
de esta dieta es la piña o pomelo, la cual se combina
con otros alimentos. Su duración recomendada es de una semana,
pues sino puede debilitar. La pérdida de peso aproximado
es de dos a tres kilos.
Esta dieta está contraindicada para personas diabéticas
o con infecciones urinarias. Tiene los inconvenientes de
que debido a su bajo nivel calórico, no puede extenderse
durante más de los siete días indicados y el peso perdido
se recupera fácilmente, pues la disminución ocurre en su
mayoría por pérdida de agua.
Sin embargo, a su favor tiene
la circunstancia de que es una dieta ideal para aquellas
personas que son caprichosas o desordenadas en su forma
de alimentación. También resulta muy rica en vitamina C,
lo cual tiene grandes beneficios para el organismo.
La Dieta de Frutas
consiste en comer durante tres días, únicamente
piña (pomelo), ya sea en fruta o en zumo, y en los cuatro
días restantes, se opta por combinarla con una alimentación
variada, como carne, pescado, huevos y ensalada, guisados
con la mínima cantidad de grasa. El azúcar, alcohol y las
bebidas carbónicas o gaseosas se encuentran totalmente prohibidas.